Algo debe estar mal, recuerdo mis dias en el aula universitaria en la que cual evangelista predicaba la buena nueva de la llegada del trabajador del conocimiento invitando a todos a leer con detenimiento de mi manual de vida La Eonomia Post Capitalista de Peter Drucker. Eran tiempos felices en los que finalmente veiamos con claridad el fin de los horarios de trabajo extenuantes. Eran los dias de los Apostoles de Drucker, ibamos de salon en salon dando la buena nueva y obsequiando notas con la sagrada escritura que sustentaba nuestra pequeña ambicion. Si que eran Buenos tiempos aquellos, por estos dias me encuentro trabajando alrededor de diez horas diarias, en un trabajo que extirpa lo mejor de mi y aunque me paga un salario que puede considerarse digno, de verdad que no es el paraiso que predicabamos, en fin, una desilusion mas.
lunes, 29 de enero de 2007
viernes, 26 de enero de 2007
Impresiones Musicales 002
Una módica plenitud – Adrian Iaies
El piano siempre me ha parecido un instrumento demasiado formal y aunque me encanta lo clásico y puedo disfrutar mucho una composición para piano de Beethoven o Chopin y en particular el concierto para piano No.21 en Do de Mozart, su emocionante sonata No.15, o el envolvente trabajo de su concierto No.6 para trio. No es lo que escogería si tuviera que escuchar un solo, y oígase bien, un solo disco. Sobre todo si el piano estuviera interpretando en solitario, sin embargo, el trabajo sonoro de Iaies en una módica plenitud me parece muy loable. Una palabra final respecto al piano. La producción Take Five de Charlie Parker me parece genial en la interpretación del piano, en ella, el piano es un susurro que solo acompaña la melodía y sugiere sin tomar una aparente prominencia en la melodia. A estas alturas ya no estoy seguro de mi posición respecto del piano, el contacto sonoro siempre es una buena excusa para cambiar de opinión y dado que no debo escuchar un solo disco.
Una módica plenitud es algo parecido a una noche tranquila que transita lenta pero apaciblemente dejando tras de si en su terso contacto una sensación de quietud y armonía pronunciada que bien puede durar mucho tiempo gracias al eco sonoro que se guarda en la memoría por la intensidad de interpretación que se manifiesta fundamentalmente en la atmósfera sonora que crea la reverberación de los sonidos del piano en el ambiente.
La primera interpretación es una invitación a la quietud y a la contemplación. Una vez logrado el estado de contemplación, Iaies nos lleva de la mano en un recorrido musical por piezas clásicas como “El día que me quieras”, “Amores de estudiante”, “Volver”, etc. Interpretadas o mas bien reinterpretadas con un estilo muy relajado que muta un tanto las versiones originales pero sin hacerlas desconocidas.
El piano siempre me ha parecido un instrumento demasiado formal y aunque me encanta lo clásico y puedo disfrutar mucho una composición para piano de Beethoven o Chopin y en particular el concierto para piano No.21 en Do de Mozart, su emocionante sonata No.15, o el envolvente trabajo de su concierto No.6 para trio. No es lo que escogería si tuviera que escuchar un solo, y oígase bien, un solo disco. Sobre todo si el piano estuviera interpretando en solitario, sin embargo, el trabajo sonoro de Iaies en una módica plenitud me parece muy loable. Una palabra final respecto al piano. La producción Take Five de Charlie Parker me parece genial en la interpretación del piano, en ella, el piano es un susurro que solo acompaña la melodía y sugiere sin tomar una aparente prominencia en la melodia. A estas alturas ya no estoy seguro de mi posición respecto del piano, el contacto sonoro siempre es una buena excusa para cambiar de opinión y dado que no debo escuchar un solo disco.
Una módica plenitud es algo parecido a una noche tranquila que transita lenta pero apaciblemente dejando tras de si en su terso contacto una sensación de quietud y armonía pronunciada que bien puede durar mucho tiempo gracias al eco sonoro que se guarda en la memoría por la intensidad de interpretación que se manifiesta fundamentalmente en la atmósfera sonora que crea la reverberación de los sonidos del piano en el ambiente.
La primera interpretación es una invitación a la quietud y a la contemplación. Una vez logrado el estado de contemplación, Iaies nos lleva de la mano en un recorrido musical por piezas clásicas como “El día que me quieras”, “Amores de estudiante”, “Volver”, etc. Interpretadas o mas bien reinterpretadas con un estilo muy relajado que muta un tanto las versiones originales pero sin hacerlas desconocidas.
Impresiones Musicales 001
Astrakan Kafe – Anuar Brahem
El primer contacto sonoro con Astrakan kafe es capaz de llevarle a uno en un segundo al sahara, he realizado el experimento muchas veces y siempre es igual. Una experiencia transportadora. Esto es desdeluego después de romper una especie de prejuicio hacia los instrumentos poco ortodoxos y las variaciones melódicas que parecen muy poco occidentales.
Cada una de las 14 composiciones de este trabajo son una experiencia que se puede disfrutar aislada de las demás. Lo singular es la experiencia de unir las piezas y encontrarnos como delante de un relato en 14 episodios que asemeja para mí la estructura de continuidad de las mil y una noches, al parecer una condición muy árabe.
El primer contacto sonoro con Astrakan kafe es capaz de llevarle a uno en un segundo al sahara, he realizado el experimento muchas veces y siempre es igual. Una experiencia transportadora. Esto es desdeluego después de romper una especie de prejuicio hacia los instrumentos poco ortodoxos y las variaciones melódicas que parecen muy poco occidentales.
Cada una de las 14 composiciones de este trabajo son una experiencia que se puede disfrutar aislada de las demás. Lo singular es la experiencia de unir las piezas y encontrarnos como delante de un relato en 14 episodios que asemeja para mí la estructura de continuidad de las mil y una noches, al parecer una condición muy árabe.
Aube rouge a Grozny (No.1) es la puerta que nos lleva al oriente, para mí, fue la puerta que me llevo al escritor Naguib Mahfuz y su Café Karnak.
Astrakan Kafe 1 (No.1) es el comienzo de la experiencia en sí, es un mágico viaje sobre cuerdas orientales para escuchar en la memoria la voz de Sherezade relatando noche a noche su historias.
Mi favorita en definitiva es Parfum de gitane (No.8) que insinúa desde sus primeras notas con los vientos una sensualidad rampante, una sinceridad en las notas al encontrar las cuerdas, Y en el momento culminante muy cerca del minuto y medio al unir vientos y cuerdas una asociación perfecta de sensualidad y franqueza que desnuda el pensamiento. Una melodía voyante de pasión.
Dar es salam (No.12) deja escuchar la percusión como guía de una melodía aguerrida que denota gran orden en la disposición de todos los instrumentos.
Astrakan Kafe 2 (No.14) es una sintesis del trabajo muscial del trio de Anuar Brahem en el que se mezcla percusión, viento y cuerdas de una manera limpia, como transparente.
Identificar experiencias con cada melodía es un asunto trabajoso porque aunque permanece un sabor esencial en la degustación sonora de cada melodía, no puedo dejar de afirmar que las evocaciones que venian en cada ocasión incluso al escuchar la misma melodía variaban y en ocasiones podían ser aún opuestas a sus predecesoras.
Mi favorita en definitiva es Parfum de gitane (No.8) que insinúa desde sus primeras notas con los vientos una sensualidad rampante, una sinceridad en las notas al encontrar las cuerdas, Y en el momento culminante muy cerca del minuto y medio al unir vientos y cuerdas una asociación perfecta de sensualidad y franqueza que desnuda el pensamiento. Una melodía voyante de pasión.
Dar es salam (No.12) deja escuchar la percusión como guía de una melodía aguerrida que denota gran orden en la disposición de todos los instrumentos.
Astrakan Kafe 2 (No.14) es una sintesis del trabajo muscial del trio de Anuar Brahem en el que se mezcla percusión, viento y cuerdas de una manera limpia, como transparente.
Identificar experiencias con cada melodía es un asunto trabajoso porque aunque permanece un sabor esencial en la degustación sonora de cada melodía, no puedo dejar de afirmar que las evocaciones que venian en cada ocasión incluso al escuchar la misma melodía variaban y en ocasiones podían ser aún opuestas a sus predecesoras.
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